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Necesidad
de una apologética |
Un segmento
numeroso de la sociedad musulmana ataca mucho a la fe cristiana.
Ellos presentan a Mahoma como el sello de los profetas y al
Corán como la última Palabra de Dios para la raza humana. ¿Cuáles
son sus puntos de ataque? ¿Cómo habremos de responderles?
De nuevo, es muy importante tener una actitud correcta al respecto.
A continuación presentamos los principales puntos de tensión
entre el cristianismo y el islamismo:
Ataque
a la fe cristiana y a las Escrituras
-
La Palabra de Dios ha sido cambiada.
-
Dios
no puede existir en tres personas.
-
Dios
no pudo haber tenido un Hijo.
-
Dios
no pudo haberse hecho hombre.
-
Jesús
no pudo ser divino.
-
Jesús
no murió en la cruz.
-
Nadie
puede morir por otro.
Reclamo
de Mahoma como profeta
-
Mahoma reclama estar en una posición igual a Moisés o Jesús.
-
Mahoma
dice ser el "sello de los profetas".
-
Mahoma
demanda obediencia a sus palabras.
-
Mahoma
dice que Jesús profetizó su venida.
-
Los
musulmanes dicen que Mahoma vino a cumplir las profecías del
Antiguo Testamento.
-
Los
musulmanes citan el Evangelio de Bernabé para apoyar sus afirmaciones.
-
El
modelo de vida de Mahoma es normativo para toda la humanidad.
Reclamo
de Mahoma acerca del Corán
-
El Corán es la palabra preexistente de Dios, y son palabras
eternas.
-
El
Corán confirma las Escrituras anteriores.
-
El
Corán es de igual valor a todas las Escrituras previas.
-
El
Corán sobrepasa a todas las Escrituras anteriores.
La
actitud del obrero
Hay ciertos pasajes de las Escrituras que el obrero debe memorizar
y usar para moldear las actitudes. Note lo que dice la Palabra
de Dios: "Estad siempre preparados para presentar defensa
con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón
de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia,
para que en los que murmuran de vosotros como de malhechores,
sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en
Cristo" (1 P. 3.15-16).
"Porque
el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable
para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre
corrija a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda
que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo
del diablo, en que están cautivos a voluntad de él" (2
Ti. 2.24-26).
Un obrero
cristiano serio está obligado a desarrollar respuestas a estos
ataques, pero sin perder la calma. Tome nota de las siguientes
sugerencias:
-
Esté
siempre listo para dar una respuesta.
-
Sea
gentil y respetuoso con su oponente.
-
Mantenga
siempre una actitud positiva.
-
Sea
amable con todos.
-
Prepárese
para ser un maestro.
-
No
dé lugar a discusiones que provoquen resentimientos.
-
Confíe
en que Dios los va a llevar al arrepentimiento y a la verdad.
La
dimensión espiritual de esta guerra
Detrás de estos ataques contra la Biblia y la fe cristiana está
la mano del más antiguo enemigo de Dios, el diablo. Como análisis
final citamos un versículo de las Escrituras que dice: "Las
armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas" (2 Co. 10.4). Los
musulmanes no son realmente nuestros enemigos, sino los principados,
potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, las
huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Ef.
6.12). En otras palabras, nuestra guerra es contra Satanás y
todas las jerarquías de fuerzas angelicales rebeldes que cayeron
con él en su gran revuelta contra Dios en el cielo.
Entonces, nuestras armas espirituales para esta guerra son:
-
Dios
mismo, que vive en nosotros; el mayor (1 Jn. 4.4).
-
El
poder del Espíritu Santo para luchar contra los demonios,
hacer milagros y sanidades (Mt. 10.1).
-
La
respuesta de Dios a la oración (Jer. 33.3).
-
El
Evangelio, que es poder de Dios (Ro. 1.16).
-
La
Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu (Ef. 6.17).
-
Nuestra
propia experiencia y ejercicio de la fe; los dones espirituales
(Ef. 6.13-17).
-
Los
ángeles, enviados por Dios para ministrar a los suyos (He.
1.14).
El
mundo musulmán está listo para la siega. Se necesitan obreros
preparados para entrar a esos campos. Muchas promesas bíblicas
indican que es tiempo de cosecha. Pero nada de esto sucederá sin
oración seria, capacitación, planificación y ejecución.
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