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Necesidad de una apologética

Un segmento numeroso de la sociedad musulmana ataca mucho a la fe cristiana. Ellos presentan a Mahoma como el sello de los profetas y al Corán como la última Palabra de Dios para la raza humana. ¿Cuáles son sus puntos de ataque? ¿Cómo habremos de responderles? De nuevo, es muy importante tener una actitud correcta al respecto. A continuación presentamos los principales puntos de tensión entre el cristianismo y el islamismo:

Ataque a la fe cristiana y a las Escrituras

  1. La Palabra de Dios ha sido cambiada.
  2. Dios no puede existir en tres personas.
  3. Dios no pudo haber tenido un Hijo.
  4. Dios no pudo haberse hecho hombre.
  5. Jesús no pudo ser divino.
  6. Jesús no murió en la cruz.
  7. Nadie puede morir por otro.

Reclamo de Mahoma como profeta

  1. Mahoma reclama estar en una posición igual a Moisés o Jesús.
  2. Mahoma dice ser el "sello de los profetas".
  3. Mahoma demanda obediencia a sus palabras.
  4. Mahoma dice que Jesús profetizó su venida.
  5. Los musulmanes dicen que Mahoma vino a cumplir las profecías del Antiguo Testamento.
  6. Los musulmanes citan el Evangelio de Bernabé para apoyar sus afirmaciones.
  7. El modelo de vida de Mahoma es normativo para toda la humanidad.

Reclamo de Mahoma acerca del Corán

  1. El Corán es la palabra preexistente de Dios, y son palabras eternas.
  2. El Corán confirma las Escrituras anteriores.
  3. El Corán es de igual valor a todas las Escrituras previas.
  4. El Corán sobrepasa a todas las Escrituras anteriores.

La actitud del obrero


Hay ciertos pasajes de las Escrituras que el obrero debe memorizar y usar para moldear las actitudes. Note lo que dice la Palabra de Dios: "Estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en los que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo" (1 P. 3.15-16).

"Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él" (2 Ti. 2.24-26).

Un obrero cristiano serio está obligado a desarrollar respuestas a estos ataques, pero sin perder la calma. Tome nota de las siguientes sugerencias:

  1. Esté siempre listo para dar una respuesta.
  2. Sea gentil y respetuoso con su oponente.
  3. Mantenga siempre una actitud positiva.
  4. Sea amable con todos.
  5. Prepárese para ser un maestro.
  6. No dé lugar a discusiones que provoquen resentimientos.
  7. Confíe en que Dios los va a llevar al arrepentimiento y a la verdad.

La dimensión espiritual de esta guerra


Detrás de estos ataques contra la Biblia y la fe cristiana está la mano del más antiguo enemigo de Dios, el diablo. Como análisis final citamos un versículo de las Escrituras que dice: "Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas" (2 Co. 10.4). Los musulmanes no son realmente nuestros enemigos, sino los principados, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Ef. 6.12). En otras palabras, nuestra guerra es contra Satanás y todas las jerarquías de fuerzas angelicales rebeldes que cayeron con él en su gran revuelta contra Dios en el cielo.
Entonces, nuestras armas espirituales para esta guerra son:

  1. Dios mismo, que vive en nosotros; el mayor (1 Jn. 4.4).
  2. El poder del Espíritu Santo para luchar contra los demonios, hacer milagros y sanidades (Mt. 10.1).
  3. La respuesta de Dios a la oración (Jer. 33.3).
  4. El Evangelio, que es poder de Dios (Ro. 1.16).
  5. La Palabra de Dios, que es la espada del Espíritu (Ef. 6.17).
  6. Nuestra propia experiencia y ejercicio de la fe; los dones espirituales (Ef. 6.13-17).
  7. Los ángeles, enviados por Dios para ministrar a los suyos (He. 1.14).
El mundo musulmán está listo para la siega. Se necesitan obreros preparados para entrar a esos campos. Muchas promesas bíblicas indican que es tiempo de cosecha. Pero nada de esto sucederá sin oración seria, capacitación, planificación y ejecución.