Al
entrar el siglo VII, el islam avanzó rápidamente extendiéndose
desde Arabia hacia el oeste, y la iglesia cristiana que había
florecido en el norte de Africa, al cabo de unos pocos años,
sucumbió ante el avance de la religión de Mahoma.
Pero
uno se pregunta: ¿por qué no pudo resistir? ¿Acaso
la iglesia no tuvo que atravesar otras situaciones similares?
Soportó las diez terribles persecuciones en tiempo de los
emperadores romanos durante los siglos I, II y III, y no sucumbió.
Otro tanto ocurrió cuando las hordas bárbaras asolaron Europa
en la Edad Media: sobrevivió. En tiempos recientes la iglesia
detrás de la cortina de hierro ha tenido que padecer los rigores
de un régimen totalitario, el comunismo ateo (donde millares
dieron su vida como mártires), pero continuó viva y triunfante
a pesar de todo.
En
el norte de Africa, sin embargo, no fue así. Es el único lugar
adonde fue literalmente aniquilada. Satanás logró uno de sus
mayores triunfos, y lo ha podido mantener invicto ¡por
casi trece siglos!